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| La Rata de Cojimar le ha dejado un gran legado a las cubanas. Abren las patas hasta por un par de bragas.... Patria o Muerte.... |
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La prostitución o jineterismo
Por Ariel Remos
MIAMI, FLORIDA.- Uno de los “logros” de la revolución castrista ha sido agregar a sus lacras la institucionalización de la prostitución, a la que también se le conoce en Cuba por “jineterismo”.
La prostitución fue considerada por la revolución castrista antes de llegar al poder, una de las taras que padecía la sociedad y que debía ser barrida como parte de la gran limpieza moral que venía a hacer en la sociedad cubana.
No obstante, en ningún momento de su historia la prostitución llegó a la degradación a que ha llegado con la tiranía comunista sobre todo a partir del Período Especial y los niveles de pobreza a que ha dado lugar, con la de que se ha convertido en una actividad regulada bajo cuerda por el gobierno, haciéndola uno de los pilares del turismo. Muy pronto, sin duda, la revolución hizo norma predicar una cosa y practicar otra. Antes del auge de la prositución, puede decirse que desde muy temprano inició la revolución la degradación de la mujer cubana cuando le plantó el uniforme de miliciana.
Según el historiador Esteban M. Beruvides, en los primeros meses de 1959, el Ministerio de Relaciones Exteriores tenía una oficina en el piso 18 de del edificio del Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA).
La misión de ese departamento era preparar mujeres cubanas para diversas actividades -en embajadas extranjeras, casas de diplomáticos, de sirvientes, secretarias, como agentes del G-2 primero y más tarde como miembro de la inteligencia- que llevaban al comercio sexual. El procedimiento para reclutarlas, era el siguiente: en el Hotel Comodoro, en Marianao, abrieron una escuela para secretarias y hasta los mismos padres venían del Interior a traer a sus niñas -muchachas jovencitas- a esta escuela.
Lo primero que hicieron fue poner allí muchas de las prostitutas del barrio Trocadero... y una vez escogidas las llevaban a las fiestas de los jerarcas del gobierno. Muchas de estas fiestas terminaban en bacanales y así fueron prostituyendo a todas las jovencitas escogidas. Las adoctrinaban sobre lo importante que iba a ser su trabajo para la revolución como secretarias, y pertenecer a los servicios de inteligencia. Muchas quedaban maravilladas y otras eran convencidas luego por las prostitutas del Hotel Comodoro de lo lucrativo de vender sus encantos.
Hubo otras escuelas similares, por ejemplo las que enseñaban a trabajar en el servicio doméstico en las embajadas cubanas. Con éstas usaban igual procedimiento para convencerlas de lo importante que era su trabajo al poder prestar servicios de inteligencia al Estado. Estas también eran usadas en bacanales hasta degradarlas y poseerlas física y moralmente. Estas jóvenes ya no tenían retorno a sus hogares.
La prostitución en Cuba es un oficio que “resuelve” y el turismo sexual está organizado e institucionalizado por el régimen. Lo principal es que ha llegado a ser una provechosa fuente de divisas.
“¿Qué tendrá Cuba que todos los europeos sueñan con viajar y conocer la Isla?”. El secreto radica en la atracción que supone para miles de europeos el viajar a Cuba en busca de sexo barato, discreto y hasta con menores de edad (en Cuba existe también prostitución infantil), todo bajo consentimiento del propio gobierno cubano, que para los medios de prensa persigue a las jineteras, pero que luego se hace el de la vista gorda, dice el semanario El Veraz, de Puerto Rico, en artículo sobre “La nueva prostitución cubana”, que contiene valiosos comentarios.
Por ejemplo, si antes la prostituta vivía en barrios apartados del centro de las ciudades, mantenía su distancia de las familias normales y viceversa, representaba, además, un reducido grupo de la población. Hoy por hoy en todos los barrios y cuadras, de una punta a otra del país, existe al menos una jinetera o un jinetero. Para nadie es ajeno el tema, el que no vive en su barrio, tiene alguna compañera de trabajo, o prima, o tía, que ejerce la “profesión”. De una manera u otra en Cuba todos han visto o vivido muy de cerca este fenómeno.
Es un hecho establecido por la revolución que con su triunfo, la mujer cubana se “liberó”, y se aplaudió que la mujer viviera su vida e hiciera lo que le diera la gana. Así surgió la mujer miliciana, la obrera, la constructora, la federada, la nueva, la alfabetizadora, y, a propósito de esta última, existen muchas historias que documentan cómo miles de jovencitas cubanas salieron a alfabetizar a los campos y pueblos del país con cortísima edad y cómo una buena parte de ella terminó de amante de barbudos, coroneles y pejes de la nueva nomenclatura cubana.
A medida que la situación económica y política de Cuba ha ido empeorando en estos ya 15 años de Período Especial que no parecen tener fin, ha aumentado el número de prostitutas, que se ha calculado en 100,000 actualmente, frente a 10,000 antes de la toma del poder por la revolución. Lamentablemente, en la Cuba de hoy ser jinetero o jinetera no es nada mal ni amoral, todo lo contrario. La causa está en la pobreza del alma del pueblo, en la pérdida de valores, en el vago sentido de la moral y la integridad humana. Lo que antes estaba mal visto, ahora es “justificable” y “comprensible”, dice El Veraz. |