La trama del silencio.- Después de leer la exhortación del presidente de la
Junta Central Electoral a los usuarios de las redes sociales para que se
abstengan, el día de las elecciones, de difundir rumores o especulaciones que
puedan poner en peligro lo que se ha hecho y construido en estos años de
democracia, se confirman mis peores aprensiones: el organismo electoral
pretende imponer a rajatabla, el 20 de
mayo, una ley del silencio más allá de lo razonable y de lo democráticamente
aceptable.
¿Nos quiere hacer creer el doctor Roberto Rosario que las informaciones que
circulen por Twitter o Facebook ese día podrían hacer abortar el proceso
electoral? ¿O que los twitteros y demás usuarios
de las redes pueden representar un
peligro para la paz pública? ¿A qué es que realmente le teme el presidente
de la JCE? ¿O ese temor se lo han contagiado otros, a los
que simplemente está sirviendo de
vocero?
Para mi resulta sencillamente desconcertante constatar que el doctor
Rosario, el hombre que tiene sobre sus hombros la responsabilidad de organizar
las elecciones de las que saldrá el próximo Presidente de la República,
exhiba tan poca confianza en la
democracia dominicana, en la solidez de
sus instituciones (incluida, desde luego, la que él dirige), y en la vocación
democrática de sus ciudadanos, que dicho sea de
paso proceso tras proceso dan lecciones de civismo a los políticos
dominicanos.
Por supuesto, la exhortación de Rosario tiene también otro propósito:
presionar a las empresas telefónicas para que, advertidas de que podrían
convertirse en cómplices de un atentado a la democracia, desconecten el
internet. ¿Se dejarán chantajear las telefónicas?
Yo espero que no, por su propio bien y el
de la democracia dominicana, que no merece que a estas alturas, cuando
ya nos hemos curado de dictaduras, de déspotas ilustrados, de falsos demócratas
con ínfulas de tiranuelos, se le degrade y ridiculice de esa manera.
La nómina.- Según una nota
publicada ayer en primera plana por el periódico El Día la nómina del Gobierno
Central subió, en los primeros cuatro meses del año, RD$272 millones,
debido a la creación de 7,420 nuevos
cargos entre enero y abril de este año. No tengo ninguna duda de que algún funcionario
del gobierno, de esos que siempre tienen en la punta de la lengua una
justificación para todas las diabluras
de la manirrota administración peledeísta, podría sacarse de la manga una explicación “técnica” para
tan signiticativo aumento. Pero no se
deje embaucar con sofismas ni malabares
retóricos: simple y sencillamente, estamos en campaña y hay votos que comprar.
Gasto electoral.- A propósito de cifras y numeritos. Un estudio
realizado por la Fundación Justicia y Transparencia, que preside el doctor
Trajano Vidal Potentini, determinó
que en los últimos cuatro meses los
partidos políticos han gastado en la campaña electoral más de RD$4,500
millones. De esa cantidad, vaya sorpresa, el PLD y sus aliados han gastado el
74 por ciento. No tengo que explicarles lo que eso significa en un sistema
político esencialmente clientelista, como tampoco tengo que hacer muchos
esfuerzos para convencerles de que no es una coincidencia que el Sexto Informe
de Observación Electoral de Participación Ciudadana , también presentado ayer, califique la campaña electoral de
“inequitativa y poco democrática”.
En perspectiva. A pesar de que podría
considerarse un caso cerrado la pretensión de la JCE de
controlar las redes sociales el día de las elecciones, conviene
recordar, para poner las cosas en su correcta perspectiva, de dónde salió la
primera clarinada pública alertando sobre el potencial “peligro” de su uso “irresponsable”: de la Fundación Global Democracia y
Desarrollo.