Aumentan los partos 'telefónicos'
The Tampa Tribune
TAMPA - Con nueve meses de embarazo, lo único que Sheila García quería hacer era cepillarse los dientes antes de dirigirse al hospital para el parto. Apenas momentos después, el sábado de la semana pasada, se encontraba dando a luz en el piso del baño.
El nacimiento de Taylor Dalton García se convirtió en el tercero en seis días, en que los despachadores del Departamento de Incendios y Socorro del Condado de Hillsborough daban instrucciones por teléfono a los ansiosos padres. Los despachadores suelen ayudar a dar a luz a un bebé cerca de una vez al mes, según los socorristas.
"No sé lo que está pasando", dijo Davis Ferris, el supervisor de comunicaciones de la agencia, riéndose.
Una niña que nació el lunes de la semana pasada en una oficina de seguros cerca de Waters Ave fue el primer encargo de este miniauge de bebitos. Y un niñito vino al mundo en la sala de estar de sus padres a las 3:30 am del Cuatro de Julio.
El sábado pasado, la despachadora Hattie Strickland contestó la llamada telefónica del esposo de García, Dave. Strickland, como madre de tres, entendió enseguida la naturaleza de los gritos que escuchaba desde el fondo.
"Definitivamente sentía mucho dolor. Desde que tuve mi primer bebé, conozco ese tipo de grito. Y duele", afirmó.
No era la primera vez que la despachadora se había ocupado de un parto a través del teléfono, siguiendo las pautas establecidas por su departamento.
"Lo había hecho antes una vez, pero no contó, porque había una comadrona en el vehículo", agregó.
Sheila García, quien se recuperaba en el University Community Hospital, y su esposo Dave, se reían el sábado pasado del rápido arribo de su recién nacido, cerca de las 2:51 a.m. de esa mañana. Taylor midió 21 pulgadas y pesó ocho libras.
"Estábamos tratando de evitar ser una de esas parejas que dan falsas alarmas", dijo Sheila Garcúa, de años, quien también tiene un niño de 16 meses.
"Es algo de película", dijo Dave García, de 38 años, quien trabaja como gerente de ventas. "No hubo tiempo de atemorizarse. Sucedió de pronto".
Sheila García, quien trabaja para una distribuidora de vinos, debía dar a luz el 11 de julio. El viernes pasado, la familia prefirió celebrar el Cuatro de Julio sin poca fanfarria, en Forest Hills, lanzando fuegos artificiales desde su casa.
Sheila García dijo que sintió contracciones separadas por entre 20 y 30 minutos, pero temía que no la aceptaran en el hospital si se presentaba antes de tiempo. Pero poco antes de las 2 a.m. despertó a su esposo para decirle que llamara al médico.
"Quería cepillarme los dientes, pero no pude terminar", recordó. Los dolores se hicieron más fuertes y García le dijo a su esposo que, en vez de al médico, llamara al 911.
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