Peleas de gallos conservan popularidad en Tenesí
Por JENNIFER BROOKS, The Associated Press
NASHVILLE, Tenesí, EE.UU. - Los gallos se topan en el patio, aleteando y emitiendo chillidos furiosamente, pegando saltos mientras se picoteaban. La batalla culmina abruptamente cuando dos manos desgastadas levantan las aves.
"Dígame ¿Hice algo para forzarlos a pelear? No, es su naturaleza", declaró Hilary Hood, al tiempo que los gallos se miraban desconfiados.
Durante la mayor parte de sus 67 años, Hood crió gallos de riña, como hicieron su padre y su abuelo. Su casa de North Nashville está llena de trofeos recibidos cuando las peleas de gallos eran legales en otros estados y los residentes de Tenesí podían llevar sin problemas sus aves para que participasen en riñas.
Esos días pasaron al olvido.
Las riñas de gallos están prohibidas en todo Estados Unidos por ser consideradas un deporte cruel. En los últimos cuatro meses hubo tres operaciones en las que fueron detenidas personas por armar riñas de gallos. Cientos de personas fueron arrestadas y encausadas, y cientos de gallos fueron confiscados y sacrificados. Se confiscaron asimismo miles de dólares de apuestas ilegales.
"La mentalidad de las riñas de gallos es espantosa", afirmó John Goodwin, director de la división de derechos de los animales de la organización Humane Society. "Tienen un nombre para los gallos que perdieron un ojo en una riña. Les dicen 'blinkers' (luces intermitentes). Uno los escucha reírse de los gallos que se ahogan en su propia sangre".
Goodwin, quien trata de infiltrarse y denunciar los circuitos de riñas de gallos, estaba presente cuando las autoridades realizaron una operación en el condado de Lewis en la que detuvieron a casi 300 personas el mes pasado.
"En el condado de Lewis vi personalmente gallos con los intestinos colgando, todavía vivos. Uno tenía los intestinos enredados con las patas del animal con el que había estado peleando", expresó Goodwin.
El Senado de Tenesí aprobó este año una legislación que aumenta los castigos por las riñas de gallos. La cámara baja probablemente aborde este tema el año que viene, pero es más fácil cambiar las leyes que la mentalidad de la gente.
Nashville prohibió la presencia de gallos de pelea dentro de la ciudad en la década de 1970. Hood, no obstante, ya contaba con su criadero, por lo que tuvo derecho a mantenerlo.
Asegura que no hace pelear a sus gallos, pero los sigue criando para el día en que pueda volver a verlos combatir.
"Un gallo que acaba de ganar una riña es lo más orgulloso que usted verá jamás. Retrocede y cacarea. Me siento tentado de hacer lo mismo", expresó Hood.
Las riñas de gallos fueron prohibidas en Tenesí en 1881, pero esa prohibición funcionó tan bien como la venta del consumo de alcohol. Las riñas de gallo florecieron, especialmente en el este y en otras zonas rurales.
Goodwin calcula que hubo un incremento del 150% en las riñas de gallos en los últimos años.
La razón no está clara, aunque es de notar que en Tenesí aumentó la inmigración de Latinoamérica y Asia, donde las peleas de gallos son a menudo populares e incluso legales.
Las riñas pueden generar mucho dinero.
Las galleras más grandes pueden acomodar sentadas a cientos de personas, cobrar entre 15 y 20 dólares la admisión y ofrecer las comodidades y servicios que cualquier acontecimiento deportivo grande, incluidos refrescos, comida rápida y puestos de artículos conmemorativos, como camisetas para niños que dicen "Me encantan las riñas de gallos".
En redadas recientes de galleras en Hohenwald y Westmoreland, las autoridades encontraron menores viendo riñas sangrientas.
"Me crié con eso. Es una tradición familiar", declaró Amanda Wilburn, cuyo padre y hermano disfrutaban de una riña en Hohenwald cuando aparecieron los agentes. Ambos fueron detenidos.
Su padre cría gallos de riña y Wilburn recuerda haber visto peleas cuando tenía tres años.
"Me paré junto a la gallera. Quería que ganase el gallo rojo, o el de patas amarillas", señaló. "Es algo que hice por años y de repente 'bam', nos dicen que es un delito".
En algunos estados, toda actividad relacionada con las riñas de gallos es ilegal, un delito comparable al de las riñas de perros.
Ver una riña es una ofensa menor en Tenesí, castigable con una multa de 50 dólares a lo sumo, el mismo castigo que se da por la riña en sí. En algunos estados vecinos, incluidos Alabama, Misisipí y Kentucky, organizar una riña es una ofensa menor, pero observarla es legal.
Los fanáticos de las riñas de gallos no entienden por qué la gente interfiere con su pasatiempo.
"No es un deporte, es una tradición. Nuestra tradición", sostuvo Wilburn. "Dicen que se apuesta mucho dinero en estas riñas. ¿Y cuál es el problema? La gente trabaja duro por su dinero y debería poder gastarlo de la forma que quiera".
Para Hood, se están defendiendo los derechos de las aves a costa de los suyos.
"Tengo derecho a ser feliz y esto es lo que me da felicidad", sostuvo.
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