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SATANÁS DOMINA CALLES DOMINICANAS DONDE IMPLANTA TERROR Y ASESINATOS
Por Lic. Anselmo Silverio Especial para CAFEBAMBÚ
SANTO DOMINGO.--El demonio que se presenta disfrazado hasta de cura o pastor evangélico parece haberse soltado de las garras de San Miguel y habría establecido su residencia en la República Dominicana donde se ha apoderado del desfile trágico de una humanidad vencida que ha dado al traste con la caída de cientos de dominicanos en medio del terror y la delincuencia. Las calles dominicanas están en un 30% bajo el control de los delincuentes muchos de los cuales logran fácil su libertad de una justicia que parece ser enemiga de la paz social.
El pueblo espera que el presidente Leonel Fernández tome en su discurso próximo un plan de ataque contra el terror y la delincuencia para que el demonio que domina la mente de muchos dominicanos salga del país de inmediato.
Muchos delincuentes que, son defendidos en su oportunidad por miembros de la Comisión de los Derechos Humanos "les sacan la lengua a la policía "cuando después de ser apresados con el delito en las manos, obtienen su libertad en menos de 24 horas.
A Héctor Peguero Méndez, ex presidente de la Cámara de Diputados, al diputado Ángel Acosta, a la periodista Consuelo Despradel -
Los ladrones dominicanos han superado las destrezas de Alí Babá, Rafles el Ladrón de las Manos de Seda, Garis Chessman, Al Capone y otros grandes personajes de las décadas de los 40.
En este país se ha perdido la capacidad del asombro cuando casi cada semana se rapta una niña que es violada por más de una "bestia" y a la que asesinan con métodos infernales, incluso hasta penetrando cuchillos por sus vulvas.
Además, en la República Dominicana la vida de un humano vale menos que la de un pollo, porque
Aquí se asesina a una persona hasta para robarle un cortaúñas.
Las calles dominicanas parecen desiertos en horas nocturnas por el temor y la ola de inseguridad ciudadana que se registra no sólo en la noche, sino a pleno sol y delante de dominicanos que salen de sus casas sin saber si volverán a regresar sanos y salvos.
En los últimos meses, la vigilancia policial en las principales ciudades dominicanas se ha reducido
Con autoridades preparadas, pero que devengan el mísero sueldo de US$200.00 por mes en medio de una inflación que supera, según economistas consultados, un 13% del Producto Interno Bruto del país.
La razón del aumento de los actos de terror tiene una serie de conjeturas, pero según estudios recientes se deben a la pérdida de empleos a consecuencia de los altos costos de producción y a una política de globalización que se tragó más de 15 ingenios azucareros, las empresas del estado y el cierre de más de 200 empresas de zonas francas de la República Dominicana.
El gobierno ha tratado con mucha astucia de devolver al país la seguridad democrática, pero parece que los delincuentes y los enemigos de la libertad y la paz social están desafiando a la la policía y hasta los programas preventivos implantados por el ministro de Defensa, doctor Franklin Almeyda Rancier.
Los dominicanos han reducido en más de un 50% sus visitas a los negocios nocturnos, muchos de los cuales han quebrado. La gente se cierra temprano en sus casas y muchas veces se apresura a llegar a sus viviendas antes del anochecer porque las calles siempre están oscuras con los múltiples apagones que representan el medio de operación de los terroristas.
Estos ladrones se han burlado de la ciencia porque inutilizan las cámaras secretas de hoteles, empresas y negocios. Las cámaras secretas de los cajeros de los bancos usados por los delincuentes para extraer dinero con tarjetas clonadas parecen pedazos de batata porque casi nunca graban nada.
En lo que va del mes de julio se han asesinado más de 20 personas, incluyendo agentes policiales. Además, muchas empleadas y estudiantes universitarias han sido violadas y otras han sido contagiadas del virus del SIDA.
A todo esto, el pueblo espera un mayor presupuesto para lograr una policía más preparada y mejor pagada, pero además de una justicia consciente y legisladores que puedan establecer reformas en el Código Procesal Penal. |