LOS NUEVOS TIEMPOS DIGITAL

«Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.» Juan 8:32‡  Miembro de la Federación Internacional de Periodistas Digitales (FIPED).

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El ojo auscultador del historiador y la historia
Historiador dominicano
Dr. Francisco Augusto Rincón Santos

Muy adentro del alma de la historia

CARTA A EFEMERIDES PATRIAS

 

Por: Francisco A. Rincón

                                               

 

Señor

Juan Daniel Balcácer

Presidente de la Comisión Permanente de

Efemérides Patrias

Santo Domingo, D.N.-

 

Distinguido historiador:

 

      Es un honor  dirigirme a usted y lo hago no solamente como presidente del Centro Duartiano de Cotuí, sino como hijo de la provincia Sánchez Ramírez y en nombre de todos mis compueblanos me honra solicitarle, que a través de ese importante organismo que dirige, se una con los recursos que pueda disponer a la conmemoración del bicentenario de  La Batalla de Palo Hincado, hecho acaecido el 7 de noviembre del 1808, donde se le rendirá un merecido  homenaje al Brigadier Juan Sánchez Ramírez, nativo  de Cotuí y prócer  principal de este magno acontecimiento que da inicio al fin de la ocupación francesa.

    Además esta celebración es un justo reconocimiento a cada uno de los dominicanos que a principios del siglo XIX poblaban la parte oriental de la isla de Santo Domingo y  quienes se lanzaron a una lucha sin cuartel para desalojar de una vez y para siempre a los ocupantes franceses, por considerarlos extraños a su cultura, a su lenguaje, a su historia y a su origen forjando la verdadera  base de la dominicanidad.

        Para la época ya hacía un tiempo bastante prolongado que se había iniciado el desarrollo de la nación dominicana, constituida por la mayoría mulata, pero con un alto sentimiento hispanista.

     Esta percepción dominicana de aquellos tiempos, hoy debe ser enjuiciada con todo el respeto que se merecen nuestros ancestros, para  poder lograrlo, debemos remontarnos al momento histórico, pero lamentablemente en la actualidad una gran parte de los historiadores dominicanos, en vez de usar el juicio como elemento fundamentar del conocimiento, usan el prejuicio para darle una explicación especulativa a la historia, tratando de borrar de un mortífero plumazo nuestra memoria. Es una costumbre propia de los señalados historiadores, desconocer todos los acontecimientos que tienen que ver con la participación dominicana en defensa de la patria, si estos ocurrieron antes del 27 de febrero de 1844.

    Hemos visto que Efemérides Patrias, en representación del Estado Dominicano, siempre toma la delantera en lo que respecta a la celebración de los más relevantes hechos históricos que se celebran en el país, pero soslayan otros de igual o mayor trascendencia por razones que ignoramos, es el motivo que nos obliga a comunicarnos con usted, porque ya se está conociendo en la cámara de diputados, una iniciativa para declarar el 7 de noviembre del presente año como día de regocijo nacional, en honor a estos grandes héroes nacionales encabezados por Juan Sánchez Ramírez cuyos restos mortales descansan en el Panteón Nacional.

   Muy atentamente, reiteramos nuestro saludo y esperamos su respuesta.- 


EN EL MUNDO DE LOS CIEGOS
 Por: Francisco A. Rincón
 
 COTUI, PROVINCIA SANCHEZ RAMIREZ.-  En  ese mundo desarrollado en un salón de actos de Cotuí,  quien  disponía de un solo ojo se coronó rey; pero los demás, no solamente ciego de la vista sino de la ignorancia, porque debieron escuchar y por lo menos opinar, salvo que la intolerancia lo impidiera.
   Nos estamos refiriendo al juicio de valor expresado en una disertación por un conocido politiquero y seudo-revolucionario de los tantos que existen en nuestro país.  De acuerdo a las informaciones que obtuvimos sobre la nefasta conferencia, este señor, haciendo gala de un total desconocimiento de la historia, arremetió contra Juan Sánchez Ramírez llegando al extremo de sugerirles a los cotuisanos presentes que lucharan por cambiarle el nombre a la provincia, pero ninguno de los miembros del auditorio dijo esta boca es mía y callando lo hicieron dueño de la verdad porque quien estaba hablando parece que no se podía equivocar.
    Nadie tuvo el coraje de preguntarle a ese “gran combatiente”, entre comillas porque se retrataba con un uniforme militar en la guerra de abril de 1965, que cuál era base científica de su argumento, no podían hacerle tal pregunta porque el revolucionario de pacotilla los petrificó con su verborrea barata.
     Tanto que el disertante de marras odia a los Yanquis, pero nunca lo he escuchado decir que le quiten el nombre a la avenida Jeorge Washington, la más importante de la capital dominicana, o a la Winston Churchill, otra no menos importante, ninguno de estos dos personajes conocieron a nuestro país ni en sueño.   Ahora bien, a los dominicanos como él los conocemos a la perfección, se autodefinen de demócratas y de constitucionalistas y no han sido nunca partidario de la primera mucho menos de la última.
    Juan Sánchez Ramírez no conoció estas dos corrientes propias del pensamiento liberal, pero supo interpretar el sentimiento nacionalista del pueblo dominicano y marchó junto a la más genuina representación criolla, para rescatar de manos extranjeras la influencia cultural hispano-africana y devolverle al pueblo su identidad.                                     
   Un oficial francés cuyo nombre era J.B. Lemonnier Delafosse, el cual frecuentemente se burlaba de las costumbres nativas y quien huyó junto a Ferrand después de la batalla de Palo Hincado, escribió una obra sobre estos acontecimientos titulada Segunda Campaña de Santo Domingo, en la página 205 definió perfectamente a los dominicanos que lucharon por la reconquista, al observar luego de la capitulación francesa a los dominicanos de distintos colores cuando entraron en Santo Domingo, dice: “Los tercios españoles (si acaso podía  llamarse ejército a aquella muchedumbre de negros, formando guerrilla, medio desnudos) entraron en la ciudad”. Delafosse los tildó de tercios españoles, porque en ese entonces los negros y los mulatos se creían españoles, un derecho que nadie puede regatear, y defender su cultura en el campo de batalla era el motivo principal de su lucha.

    Ojalá algún día el pequeño grupo de cotuisanos que estuvo presente en la charla,  puedan estudiar a fondo la lucha librada por el Brigadier Juan Sánchez Ramírez y abordar los datos de primera mano que son los auténticos, porque estamos seguros que no se quedarán callados ni se dejarán embobar por otro que tiene los mismos o quizás menos conocimientos que ellos, sobre lo que significó este hijo de Cotuí para el pueblo dominicano.

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