CUBA POR DENTRO

Yo siempre advierto.... me llegara la hora....

Los Reportes Del Trabajo de Gross en Cuba

WASHINGTON (AP) Pieza por pieza, en mochilas y maletines, el estadounidense Alan Gross se aseguró de introducir computadoras, teléfonos celulares, discos duros y equipos de telecomunicaciones en Cuba. El artículo más sensible, según los reportes oficiales de los viajes del contratista estadounidense, fue el último: un "chip" informático para teléfonos móviles que, según expertos, suele ser usado por la CIA y el Pentágono para evitar la detección electrónica de señales telefónicas.

El objetivo, según un análisis hecho por la AP de los reportes de Gross, era darle a la pequeña comunidad judía de Cuba acceso irrestricto al internet.

El operativo fue financiado por la Agencia de Desarrollo Internacional, conocida como USAID por sus siglas en inglés, la entidad del gobierno estadounidense fundada en 1961 para proveer asistencia económica, humanitaria y de desarrollo alrededor del mundo en apoyo a los objetivos de la política exterior estadounidense. Gross, sin embargo, se identificó como miembro de un grupo judío humanitario y no como un representante del gobierno de Washington.

El presidente cubano Raúl Castro calificó a Gross de espía y el estadounidense fue sentenciado en marzo a 15 años de cárcel. Funcionarios norteamericanos insisten en que no hizo nada ilegal y que sólo efectuaba las funciones regulares de USAID.

Durante el juicio, Gross se declaró un "tonto inocente" que fue engañado. Pero los reportes de su viaje indican que él sabía que sus actividades eran ilegales y que temía las consecuencias, incluyendo la posible expulsión del país.

Uno de los documentos afirma que uno de los líderes comunitarios "dejó absolutamente claro que estamos 'jugando con fuego'''.

En otra ocasión Gross comentó: "No cabe duda, esto es un asunto muy riesgoso".

Y, finalmente: "La detección de señales de satélite sería algo catastrófico".

El caso ha agravado las tensiones entre Estados Unidos y Cuba, que ya llevan décadas, ha suscitado inquietudes sobre esos programas de asistencia para el desarrollo, y sobre si las actividades encubiertas deben ser territorio exclusivo de los agentes de inteligencia.

La empresa de Gross, JBDC Inc., que se especializa en establecer conexiones de internet en lugares remotos como Irak y Afganistán, había sido contratada por Development Alternatives Inc. (DAI), de Bethesda, Maryland, que había logrado un contrato multimillonario con USAID para romper el bloqueo informativo impuesto por el gobierno cubano, mediante "innovaciones tecnológicas como conexiones telefónicas, internet por satélite y telefonía celular".

Funcionarios de USAID revisaron los reportes oficiales de los viajes de Gross y fueron enterados periódicamente sobre el proceso, dijo el portavoz de DAI Steven O'Connor. Los reportes fueron suministrados a la AP por una persona enterada del caso que pidió no ser identificada debido a la sensibilidad de la información.

Los reportes abarcan cuatro visitas en un período de cinco meses en 2009. Otro reporte, redactado por un representante de la empresa de Gross, cubría su quinto y último viaje, que culminó con su arresto el 3 de diciembre de 2009.

En su conjunto, los documentos revelan todos los esfuerzos de Gross para evadir la detección de las autoridades cubanas.

A fin de evitar los registros aeroportuarios, Gross reclutó la ayuda de otros judíos estadounidenses para poder traer los equipos electrónicos, pieza por pieza. Dio instrucciones a sus ayudantes para que metieran los equipos, algunos de los cuales están prohibidos en Cuba, en el equipaje de mano en vez del equipaje de carga.

En una oportunidad, viajó en automóvil siete horas para no tener que pasar por la seguridad del aeropuerto.

En su último viaje, trajo una "discreta" tarjeta SIM tarjeta electrónica de identificación de subscriptor diseñada para evitar que una transmisión por teléfono satelital sea detectada.

El tipo de tarjeta SIM que llevaba Gross no se vende en el mercado y se facilita sólo a gobiernos, según un funcionario de una compañía de telefonía satelital y un ex funcionario de inteligencia estadounidense que ha utilizado ese tipo de chip. Los funcionarios, que hablaron a condición de anonimato debido a la sensibilidad de la información, dijeron que los chips usualmente son suministrados al Departamento de Defensa y a la CIA, pero pueden también ser obtenidos por el Departamento de Estado, que supervisa a USAID.

Preguntado sobre cómo Gross obtuvo la tarjeta, el vocero de USAID Drew Bailey solamente dijo que la agencia no desempeñó rol alguno en ayudar a Gross a obtener sus equipos. "Somos una agencia de desarrollo, no una agencia de inteligencia", dijo.

El gobierno comunista cubano considera todas las actividades de promoción de la democracia desempeñadas por USAID como ilegales y una amenaza a la seguridad nacional. USAID niega que alguna tarea suya sea clandestina.

El abogado estadounidense de Gross, Peter J. Kahn, se negó a formular comentarios pero en el pasado ha dicho que las actividades de Gross de ninguna manera buscaban socavar al gobierno cubano.

Los partidarios de un mayor acceso al internet sostienen que puede debilitar a los gobiernos autoritarios que tratan de controlar el flujo de la información. Los críticos afirman que ello no sólo pone en peligro a contratistas como Gross sino a todos los trabajadores de asistencia de Estados Unidos, inclusive aquellos que no están involucrados en actividades secretas.

"Ocurre con demasiada frecuencia que la gente de USAID es percibida como agentes de inteligencia", comentó Philip Giraldi, un ex oficial de la CIA. "Eso perjudica a USAID, perjudica a la CIA y perjudica a cualquier otra agencia de inteligencia que debe operar debajo del radar".

Aun antes de entregar la tarjeta SIM, Gross reconoció en su reporte que el uso de teléfonos con conexión satelital de internet sería "problemático si se llegase a descubrir". Estaba consciente de que las autoridades estaban usando sofisticados equipos de detección y relató haber visto a empleados de la empresa estatal cubana de telecomunicaciones realizando un registro el día anterior al que debía establecer una operación inalámbrica Wi-Fi.

Diplomáticos estadounidenses dicen creer que Gross fue arrestado para presionar a la administración de Obama a derogar sus programas de promoción de la democracia. El gobierno cubano ha alegado, sin presentar evidencias, que los programas, financiados bajo una ley de 1996 que fomenta medidas para cambiar el régimen en Cuba, son administrados por la CIA como parte de un plan mayor para derrocar al gobierno de La Habana.

Aunque el gobierno estadounidense delinea en términos generales los objetivos de sus programas de asistencia en documentos públicamente disponibles, los programas no podrían funcionar en Cuba de una manera que no sea secreta, pues allí son considerados ilegales. Por razones de seguridad, las agencias estadounidenses se han negado a suministrar detalles operativos, incluso a comités del Congreso que monitorean esos programas.

"La razón por la cual hay menos transparencia en lo que se refiere a esos programas en países con gobiernos totalitarios es porque allí la gente ya está arriesgando sus vidas para ejercer sus derechos fundamentales", dijo Mauricio Claver-Carone, director de Cuba Democracy Advocates, una institución en Washington.

USAID rechaza la idea de que sus empleados realizan tareas clandestinas.

"Nada de los programas que USAID realiza en Cuba es clandestino o reservado en manera alguna", dijo Mark Lopes, un viceadministrador de la agencia. "Simplemente llevamos a cabo nuestras actividades de una manera discreta a fin de resguardar la seguridad de todos los involucrados".

La Ley de Seguridad Nacional de Estados Unidos define "encubierto" como toda actividad del gobierno destinada a influenciar las condiciones en otro país "de tal manera que la participación del Gobierno de los Estados Unidos no sea aparente o públicamente reconocida".

La actividad de USAID para la promoción de la democracia en Cuba fue estimulada por un fuerte aumento de la financiación bajo la administración Bush, y en una nueva estrategia que busca facilitarle tecnología de comunicaciones a los cubanos. El financiamiento estadounidense para programas relativos a Cuba aumentó de 3,5 millones de dólares en 2000 a 45 millones en el 2008. Actualmente ascienden a 20 millones de dólares.

Gross recibió medio millón de dólares como subcontratista de USAID, según fuentes estadounidenses conocedoras del contrato y que pidieron permanecer en el anonimato porque no tenían autorización para hablar del caso.

El director de USAID, Raj Shah, dijo que el fomento de la democracia es "absolutamente central" para el trabajo de su agencia. La administración Obama sostiene que sus programas en Cuba buscan ayudar a una población oprimida a ejercer sus derechos fundamentales mediante la ayuda humanitaria, el desarrollo democrático y el libre flujo de información.

Funcionarios estadounidenses insisten en que el trabajo de Gross no era subversivo porque sólo buscaba dar acceso al internet a la comunidad judía, no a los disidentes. Los líderes judíos dicen que no estaban al tanto de los vínculos de Gross con el gobierno estadounidense y que ya tenían acceso al internet, aunque limitado. USAID no ha aclarado porque creía que la comunidad judía cubana necesitaba una tecnología tan sofisticada.

Preguntado sobre si tales programas tenían la intención de derrocar al gobierno cubano, Lopes dijo "para USAID, nuestros programas de fomento a la democracia en Cuba no son sobre cambiar un régimen en particular. Eso es decisión del pueblo cubano, y creemos que ellos merecen tener esa opción".

Otros discrepan.

"Por supuesto, esto es una actividad encubierta", dijo Robert Pastor, asesor de asuntos latinoamericanos durante el gobierno de Jimmy Carter y actualmente director de Centro para la Democracia y Elecciones de la American University en Washington. "Se trata de buscar un cambio de régimen".

Oriundo de Potomac, Maryland, Gross era un hombre sociable de 62 años, unos dos metros (seis pies) de alto y de 113 kilos (250 libras). Era inconfundible. Había comprado un programa Rosetta Stone de aprendizaje de idiomas para mejorar su español y poseía escasos conocimientos sobre Cuba. Pero sabía mucho sobre tecnología. Su empresa se especializaba en instalar equipos de comunicación en lugares remotos del mundo.

El primer viaje de Gross para DAI, que concluyó en abril del 2009, se centró en introducir equipos en la isla y establecer el primero de tres centros con acceso irrestricto al internet para la diminuta comunidad judía de Cuba, que suma unas 1.500 personas.

Para introducir los equipos, Gross recurrió a grupos humanitarios norteamericanos que cumplían misiones en la isla. Viajó con esos grupos y le pidió a distintos individuos que llevaran las piezas, según los reportes de viajes.

Tres personas conocedoras de las tareas de Gross dicen que él le dijo a sus contactos en Cuba que estaba ahí representando a una organización judía, no al gobierno estadounidense. USAID dice que ahora le pide a la gente que realiza sus misiones que revele su financiamiento por parte del gobierno estadounidense a la gente que recibe la ayuda, si le preguntan.

Uno de los reportes de Gross parece indicar que él se presentó como miembro de uno de esos grupos y que viajó con ellos de tal manera que pueda interceder con las autoridades cubanas si surgían suspicacias.

Sus ayudantes debían llevar artefactos separados en su equipaje de mano. De esa manera, escribió Gross, cualquier pregunta podría ser respondida en el proceso de rayos X en el puesto de seguridad, y no en la casilla de aduanas. El material era luego entregado a Gross en su hotel en La Habana, según los reportes de viajes.

Desde hace tiempo USAID ha pedido de los visitantes a Cuba que introduzcan material prohibido en la isla, como libros y radios onda corta, dijeron funcionarios estadounidenses enterados del programa. Y funcionarios de USAID han admitido en interpelaciones legislativas que han empleado a contratistas para llevar programas computacionales que permitan enviar material codificado por internet, según participantes de las reuniones.

Una alarma sonó en uno de los viajes de Gross cuando uno de sus acompañantes intentó salir del terminal aéreo; el acompañante había colocado el artículo un artefacto que puede extender el rango de una red inalámbrica en su equipaje de carga.

Gross intervino, asegurando que el artefacto era para su uso personal y que no era un disco duro de computadora ni un radio.

Según los reportes de viajes, los agentes de aduana intentaron cobrar 100% del valor del objeto como arancel, pero Gross logró regatear un poco y se le permitió salir del aeropuerto con el equipo.

"Ese día, más valió ser afortunado que inteligente", escribió Gross.

Gran parte del equipo que Gross traía es legal en Cuba, pero el volumen de la carga podría darle a las autoridades cubanas una pista de cuál era la intención del estadounidense.

En la lista de su cuarto viaje, bajo "Equipo total", dice que había 12 iPods, 11 teléfonos BlackBerry Curve, tres MacBooks, seis discos externos de 500 gigabytes, tres teléfonos satélites vía internet conocidos como BGANs, tres enrutadores, tres controles, 18 módulos inalámbricos, 13 barras de memoria, tres teléfonos para hacer llamadas por internet y varios interruptores. Algunas piezas, como los equipos para redes y para comunicaciones satelitales, están expresamente prohibidas en Cuba.

Gross escribió que metió los BGANs en una mochila. Había aspirado a engañar a los agentes de aduana colocando cinta adhesiva encima de las marcas de los equipos: "Hughes", el fabricante e "Inmarsat", la empresa que provee el servicio de comunicación satelital vía internet.

Los BGANs eran cruciales porque no solamente facilitan acceso al internet por satélite sino además una señal que puede servir a varios usuarios de manera inalámbrica. La ventaja de ello es que la comunicación va directamente al satélite, sin pasar por los servidores controlados por el gobierno.

Siempre había la posibilidad de ser descubierto.

El año pasado, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado preguntó sobre la posibilidad de que misiones clandestinas estén siendo usadas en algunos de los programas humanitarios estadounidenses, y de que las autoridades cubanas hayan infiltrado algunos de ellos.

"La posible infiltración por parte de los servicios de contraespionaje es un riesgo conocido en Cuba", dijo el Departamento de Estado en una respuesta por escrito a preguntas de la AP. "Quienes desempeñan nuestras labores están conscientes de ese riesgo".

El primer viaje de Gross a Cuba culminó a comienzos de abril de 2009 con el establecimiento de un centro de comunicaciones en La Habana.

Regresó poco tiempo después, se quedó unos 10 días mientras se establecía otro centro en Santiago, la segunda ciudad más grande de Cuba.

En su tercer viaje, de dos semanas y ocurrido en junio de 2009, Gross viajó a una ciudad en el centro de la isla, Camagüey, según un funcionario del gobierno estadounidense. Alquiló un automóvil en La Habana y manejó por siete horas, en lugar de tener que someterse a revisiones en el aeropuerto.

Gross escribió que los BGANs no debían ser usados fuera de La Habana, donde existen suficientes radios y ondas radiales como para ocultar las emisiones.

El reporte para el cuarto viaje de Gross, que concluyó ese agosto, fue catalogado como el final y resumía sus éxitos: el establecimiento de redes inalámbricas en tres comunidades; unos 325 usuarios; "las comunicaciones desde y hacia Estados Unidos han mejorado y se están usando de una manera regular". Nuevamente se llega a la conclusión de que "es una misión sumamente riesgosa".

A Gross no le hubiera ocurrido nada si hubiese parado allí.

Pero a fines de noviembre de 2009, regresó a Cuba por quinta vez. Esta vez no volvió. Fue arrestado 11 días después.

Un reporte adicional fue redactado posteriormente, con membrete de la empresa de Gross. Fue preparado con la asistencia de DAI, la empresa que mandó a Gross a Cuba, con el objetivo de cumplir con el requisito contractual de suministrar un resumen de su trabajo, a fin de cancelar todas las facturas relevantes, de acuerdo con funcionarios conocedores del documento.

El reporte afirma que Gross deseaba mejorar la seguridad en el centro de comunicaciones instalado en La Habana mediante la instalación de "una tarjeta sin alternativa" en el equipo satelital.

La tarjeta permitiría que la señal del BGAN pasara desapercibida al transmitirse al satélite, dificultando la detección del artefacto.

El documento concluye que la seguridad en el lugar fue afianzada.

No queda claro cómo DAI logró confirmar el trabajo de Gross para el reporte final aunque un documento, que también presenta el membrete de la compañía de Gross, establece que un representante de Gross contactó a la comunidad judía cubana cinco veces después de su arresto.

En una declaración durante su juicio, Gross se declaró inocente y ofreció disculpas.

"Nunca he hecho algo, ni lo haría ni lo haré, en lo personal o en lo profesional, para socavar a un gobierno", dijo. "Me arrepiento profundamente por ser un tonto inocente, fui engañado, me usaron".

En una entrevista con la AP, su esposa, Judy, culpó a DAI, la empresa que envió a Gross a Cuba, por no decirle a él toda la verdad sobre los riesgos. El vocero de DAI O'Connor dijo en una declaración que Gross "diseñó, propuso e implementó esta tarea" para la compañía.

Entretanto, Gross permanece en un hospital militar y penitenciario en Cuba. Su familia denuncia que ha perdido unos 45 kilos (100 libras) y teme por su salud. Todos los intentos diplomáticos para lograr su libertad han fracasado y no hay indicios de que Cuba aceptará los pedidos de dejarlo en libertad por razones humanitarias.

Holguín: Interesaría a Cuba Asistir a Cumbre de Las Américas

BOGOTA (AP) El canciller colombiano afirmó el jueves que Cuba estaría interesada en asistir a la próxima Cumbre de las Américas que se realizará en abril en el puerto caribeño de Cartagena de Indias.

"Me reuní (en La Habana) en las horas de la mañana (del miércoles) con el canciller Bruno Rodríguez y en las horas de la tarde con el presidente Raúl Castro... ellos manifiestan obviamente que estarían interesados en estar en la Cumbre de las Américas", explicó María Ángela Holguín a los reporteros en la sede de gobierno colombiano.

La ministra de Exteriores precisó que "la decisión de si Cuba está en la Cumbre de las Américas, es una decisión consensuada de todos los países miembros del proceso" del evento continental, adscrito a la Organización de los Estados Americanos.

"Porque si fuera sólo por una invitación de Colombia", advirtió, Cuba "no podría participar en todos los debates y yo no creo que Cuba quiera venir a una cumbre de estas a no participar en los debates".

El sábado, el presidente ecuatoriano Rafael Correa propuso a sus colegas de los países que integran la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), un foro de cooperación económica conformado por los aliados de la isla en la región, no participar de la Cumbre de las Américas si Cuba no era invitada.

"Si vienen o no vienen los países del ALBA, estamos haciendo todo lo posible... (y) esperamos que así sea", observó Holguín.

El gobierno de La Habana ha dicho en varias ocasiones que no desea ni tiene interés en reintegrarse a la OEA, cuyos 34 países participan en la cumbre. Cuba fue excluida del organismo hemisférico en 1962.

Estados Unidos ha dicho que Cuba queda por fuera de cumbres como la de las Américas porque no la considera una nación democrática.

Correa dijo que era una barbaridad que Cuba fuera excluida de foros y encuentros regionales como el que se producirá en Cartagena de Indias.

El presidente de Venezuela Hugo Chávez dijo que considera la propuesta de Correa.

Surgido en 2004, el ALBA está integrado por Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Dominica, Antigua y Barbuda, y San Vicente y Las Granadinas.

Colombia es la anfitriona de la Cumbre a realizarse en Cartagena el 14 y 15 de abril.

Embargo a Cuba Cumple 50 Años, Sin Signos de Que Termine

LA HABANA (AP) Cuando comenzó, los adolescentes en todo el mundo bailaban "el twist" y Estados Unidos no había colocado un hombre en la órbita terrestre.

El mundo ha cambiado mucho desde esos días de principios de 1962, pero una cosa se ha mantenido constante: el embargo económico de Estados Unidos sobre el gobierno comunista de Cuba, una prohibición casi total de comercio que cumplió el martes 50 años.

Los partidarios dicen que es una medida justificada contra un gobierno represivo que nunca ha dejado de ser una espina para Washington. Los detractores la describen como una política fallida que ha lastimado a los cubanos comunes en lugar de al gobierno.

Todos admiten que no ha cumplido su principal objetivo: derrocar a Fidel y Raúl Castro.

"Ha pasado todo este tiempo y, no obstante, lo mantenemos vigente", dijo Wayne Smith, quien era un joven diplomático estadounidense en La Habana en 1961 cuando las relaciones fueron segadas y quien regresó como el principal diplomático de Estados Unidos luego de que fueron restablecidas parcialmente bajo el presidente Jimmy Carter.

"Hablamos con los rusos, hablamos con los chinos, incluso tenemos relaciones normales con Vietnam. Comerciamos con todos ellos", señaló Smith. "¿Entonces por qué no con Cuba?", preguntó.

En la Casa Blanca, el primer indicio de que se venía un embargo llegó cuando el presidente John F. Kennedy dijo a su secretario de prensa que le comprara tantos puros cubanos H. Upmann como pudiera encontrar. El asistente volvió con 1.200 puros.

Kennedy anunció el embargo el 3 de febrero de 1962, citando "la subversiva ofensiva del comunismo sino-soviético con la cual el gobierno de Cuba está públicamente alineado".

Entró en efecto cuatro días después en el momento más álgido de la Guerra Fría, a un año de la fallida invasión de Bahía de Cochinos, apoyada por la CIA, y ocho meses antes de que la Unión Soviética intentase colocar misiles nucleares en la isla, lo que puso a las dos superpotencias al borde de la guerra.

Washington ya tenía establecidas algunas sanciones limitadas, pero la decisión de Kennedy fue el inicio de una prohibición de gran amplitud al comercio de Estados Unidos con la isla que ha permanecido más o menos intacta desde entonces.

No se ha hecho mucho para conmemorar el aniversario del martes, pero miembros cubanos o de ascendencia cubana del Congreso emitieron un comunicado conjunto prometiendo mantener la presión sobre Cuba.

Partidarios de la política admiten que muchas de las preocupaciones estratégicas de Estados Unidos de la década de 1960 han ido a parar al basurero de la historia, como detener la expansión de la influencia soviética y evitar que Fidel Castro exportara la revolución a toda Latinoamérica. Pero dicen que permanecen otras justificaciones, como la confiscación de propiedades estadounidenses en Cuba y la necesidad de presionar por más libertades políticas y personales en la isla.

"Tenemos un compromiso hemisférico con la libertad y la democracia y el respeto de los derechos humanos", dijo José Cárdenas, un ex miembro del Consejo de Seguridad Nacional bajo el presidente George W. Bush. "Sigo pensando que esas son aspiraciones loables", señaló

Con apenas 145 kilómetros (90 millas) de mar entre Florida y Cuba, Estados Unidos sería un socio comercial natural número uno para la isla y fuente de turismo. Pero el embargo imposibilita la mayor parte de comercio y la amenaza de multas rigurosas impide que la mayoría de los estadounidenses tomen el sol en apacibles centros vacacionales como Cayo Coco.

Cuba es libre de comerciar con otras naciones, pero Estados Unidos amenaza con sanciones a las compañías extranjeras que no acaten sus restricciones. Un ejemplo extremo llegó a la costa de La Habana el mes pasado: Una inmensa plataforma de perforación petrolera construida con menos de 10% de partes estadounidenses tuvo que ser traída desde Singapur a un enorme costo, cuando había plataformas comparables inactivas en aguas de Estados Unidos justo del otro lado del Golfo de México.

El embargo es un punto constante de conversación para las autoridades de la isla, que le atribuyen la escasez de todo, desde equipo médico al cemento necesario para terminar una autopista de ocho carriles a lo largo de la isla. Cuba frecuentemente despotrica contra el "bloqueo" en la Organización de las Naciones Unidas y exige que Estados Unidos termine su política "genocida".

Todos los años, como un reloj, la vasta mayoría de las naciones está de acuerdo y apoya abrumadoramente una resolución condenando el embargo. En noviembre pasado, 186 países apoyaron la medida. Israel fue la única que se plegó a Estados Unidos y votó en contra.

También cada año, Cuba actualiza su estimado de cuánto le ha costado el embargo, utilizando un cálculo complicado y algunos dicen defectuoso que toma en cuenta años de intereses, el final del patrón oro y otros factores. El cálculo del año pasado sumando 49 años de sanciones fue 975.000 millones de dólares.

Incluso algunos críticos del embargo califican los reclamos de La Habana como exagerados, diciendo que aunque las sanciones tuvieron un impacto tremendo cuando recién se establecieron, Cuba fue capaz de adaptarse y beneficiarse de relaciones con aliados afines en la ex Unión Soviética y Venezuela.

"No hay duda de que el embargo es perjudicial a la economía cubana. Complica transacciones financieras internacionales, pero, lo más importante, limita a las familias cubanas el acceso a medicina", dijo Geoff Thale, un analista especializado en Cuba de la Oficina de Washington sobre Latinoamérica, la cual apoya el fin de esa política. "Al mismo tiempo, los problemas económicos de Cuba van más allá del embargo", señaló.

Mientras que 50 años de experimento socialista han traído avances en áreas como educación y atención médica, incluso autoridades de la isla admiten que debe cambiar su sistema económico, que no da abasto para satisfacer las necesidades de la población. El presidente Raúl Castro está en el proceso de permitir más actividad del sector privado, de descentralizar los negocios operados por el Estado, implementar una reforma agrícola y reducir la nómina gubernamental.

Estados Unidos en realidad tiene un comercio significativo con Cuba bajo una cláusula que permite la venta de productos alimenticios y algunos farmacéuticos.

Según la información disponible más reciente de la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba, Estados Unidos fue el séptimo socio comercial más grande de la isla en el 2010, con una venta de 410 millones de dólares, mayormente de productos alimenticios. Sin embargo, esa cifra fue menor a los casi 1.000 millones en el 2008, al recurrir Cuba cada vez más a otras naciones que no le obligan a pagar al contado.

A muchos en la comunidad empresarial de Estados Unidos les encantaría que se les permitiera ingresar al mercado cubano, pero parece muy lejana una terminación del embargo.

No parece haber perspectivas reales de que eso suceda en Estados Unidos, donde cada cuatro años los candidatos presidenciales se turnan para cortejar el voto cubano en la Florida, un estado donde no hay un partido hegemónico y cada voto cuenta.

El presidente Barack Obama ha dicho que las aperturas económicas de Castro son insuficientes y es improbable que haga algo en un año electoral para arriesgarse a perder el apoyo de Florida, estado que ganó en el 2008. Aunque quisiera levantar el embargo, la Ley Helms-Burton de 1996 estipula que tendría que ser aprobado por el Congreso.

Raúl Castro, por su parte, dice que los cambios recientes en Estados Unidos como permitir que los cubano-estadounidenses visiten a familiares en la isla más frecuentemente y que les envíen más dinero son meramente cosméticos.

Los partidarios de las sanciones afirman que es tan importante como siempre mantener lo que llaman la autoridad moral, diciendo que los isleños estarán agradecidos cuando sea que llegue el cambio.

Detractores citan la votación anual en la ONU para argumentar que los tiempos han cambiado y que el embargo es una reliquia de la Guerra Fría que debe descartada.

"Ya no es un asunto de Estados Unidos encabezando un movimiento para aislar a Cuba en el hemisferio", dijo Smith, un inquebrantable opositor al embargo. "Por el contrario, si alguien está aislado, cuando menos en este asunto, somos nosotros", subrayó.

Cuba: Militantes Ven Videos Reservados Sobre Corrupción

LA HABANA (AP) Funcionarios de mediano rango y militantes del Partido Comunista fueron convocados para ver un video reservado sobre investigaciones de corrupción en la isla, un tema que acapara actualmente la atención del presidente Raúl Castro.

Las imágenes difundidas son declaraciones de implicados y otras pruebas que muestran dos casos de desvíos de fondos, desfalcos y cohecho, así como otros delitos contra el Estado, indicó una persona que vio el video pero prefirió mantener el anonimato porque no está autorizado a hablar del tema.

En el documento visual los involucrados contaron "qué hicieron, cómo lo hicieron, porqué lo hicieron", dijo la persona que fue convocada con otras para ver el video en razón del puesto que ocupa.

Para poder entrar a ver los videos las personas convocadas debían dejar todos sus efectos personales en la puerta y "solo tener en la mano el carnet de identidad", indicó.

Los casos investigados, procesados y difundidos fueron dos.

En el primero un pequeño grupo de personas fraguó la venta ficticia de cebollas a una empresa que le pagaba a los supuestos productores agrícolas por envíos de la mercancía que solo existía en los papeles. En este expediente no estaban involucrados dirigentes de alto rango.

El segundo caso considerado un delito de "cuello blanco" tenía por protagonistas a decenas de personas incluso a viceministros y funcionarios o empleados de todos los niveles y al parecer se trataba o tenía vínculos de la empresa canadiense Tokmakjian.

Los inculpados sobrefacturaban y pagaban comisiones a dirigentes para que aceptaran desde piezas hasta alimentos enlatados de menor calidad, relató la persona que vio los videos.

Castro reconoció el domingo durante la clausura de una Conferencia del PCC que los militantes, diputados y funcionarios "han recibido copiosa información acerca de algunos procesos investigativos, que en esta materia desarrollan".

"A su debido tiempo, luego del pronunciamiento de los tribunales correspondientes, toda nuestra población conocerá con amplitud estos hechos", agregó el mandatario para quien la corrupción es un enemigo.

En los últimos meses al menos una decena de casos de corrupción --que incluyen desde directivos de hospitales hasta firmas extranjeras-- fueron reportados de manera oficial, mediante boletines especiales emitidos por el gobierno; sin embargo no existe la nota roja o policial en los periódicos y el hermetismo de las autoridades suele ser total para confirmar detenciones de empresarios o el inicio de procesos judiciales en varios otros casos que se rumorean.

El hombre nacido de mujer no puede vivir sin libertad.